Hemos de ser livianos y fluidos

Ocuparse demasiado de uno mismo, produce una terrible fatiga y además uno se hace ciego y sordo a todo lo demás. Esta fatiga, impide ver las maravillas que te rodean. Sentirse importante, lo hace a uno ser torpe y banal. Hemos de ser livianos y fluidos. Una vez que uno ha tomado una decisión, prosigue su camino libre de preocupaciones. Hay un millón de decisiones esperándole. Vivo de mi actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar que pensaré cuando haya actuado. Tras haber arreglado el mundo del modo más bello e iluminado el académico regresa a casa a las cinco en punto de la tarde y olvida su bello arreglo.

Carlos Castañeda